Dueño de su casa

19 agosto, 2012

Newlands es uno de los templos más reconocidos del rugby mundial y sin dudas, junto al Loftus Versfeld de Pretoria y al Ellis Park de Johannesburgo, los tres más representativos de Sudáfrica.

Si impactaba vacío, lleno (bueno… no tan lleno) imponía muchísimo respeto.

Y los Springboks impusieron respeto y condiciones dentro de la cancha también, de movida sin mediar tiempo para analizar nada.

El equipo sudafricano fue inmediatamente de iniciado el match y durante los ochenta minutos, superior a lo largo de los ochenta minutos en la faz ofensiva y en el juego en general. Los Pumas pudieron de todas formas arreglársela con mucho esfuerzo pero con cierto control durante parte del primer tiempo y del segundo, incluso, jugando con la pelota en campo rival y jugando varias fases sin perder el control de la pelota.

Pero todo siempre fue cuesta arriba. Desde el pitazo inicial, volvió a aparecer el mal endémico y más preocupante del rugby argentino en general: los penales en contra.

De dos scrums devenidos en free kicks, llegaron los primeros diez puntos sudafricanos. Primero un penal del absolutamente infalible Morné Steyn (una enorme apuesta, que fue pleno de Heyneke Meyer, muy criticado en la semana por sostenerlo en el equipo, fue nombrado Man of the Match) y luego, un gran try de Zane Kirchner.

Ahí, después de esos minutos y tras el cimbronazo, se observó la faz más consistente de Los Pumas en toda la bellísima tarde de Capetown. Se vio un equipo paciente, que supo administrar las energías y que entendió que el negocio estaba en mantener la pelota en campo rival y con posesión propia. Pero este orden duró algo así como quince minutos. El try de Marcel Coetzee (otra de las figuras de la cancha) a pura potencia fue un balde de agua fría, que puso freno a las ilusiones argentina de mantenerse cerca en el tanteador y también y por ahí más importante, con el control de las acciones.

El equipo perdió el rumbo, sintió el impacto y Vergallo ya nunca volvió a estar en juego. Quen se supone debe conducir los tiempos y el ritmo del equipo cayó en un pozo y todo se hizo más forzado, lento (demasiado) e impreciso.

La pasaron mal, muy mal Los Pumas en el final del primer tiempo. El resultado no reflejaba del todo la abrumadora diferencia física y de eficiencia Springbok por sobre la fragilidad mental argentina. Fragilidad que por otra parte fue uno de los miedos de Phelan durante la semana…

El inicio del complemento también trajo oportunidades para Los Pumas, en pos de acercarse en el resultado, pero tres penales factibles marrados por Hernández y Bosch, y algunos despejes defectuosos en los primeros diez minutos del complemento le bajaron la moral al ex Deportiva Francesa y en ese instante se pudo observar el mayor desconcierto del equipo, pues la conducción era errática en todo sentido, ofensiva y defensivamente. Y a poco estuvieron los Springboks de seguir aumentando en el tanteador producto de jugadas individuales muy bien gestadas y bien defendidas…

Sin embargo, Bryan Habana todavía tiene bastante hilo en el carretel. Una patada cruzada y magistral de Morné Steyn y una gran suerte del wing récord del rugby sudafricano transformaron en try el dominio del equipo local y ahí si, ya no hubo nada que hacer.

Restaban veinte minutos y Los Pumas ya habían intentado por todos los carriles posibles vencer la defensa verde y oro, pero no había caso.

Ni cerca de las formaciones, ni arriesgando (a veces más de la cuenta y con imprecisiones) por afuera pudieron Los Pumas abordar la nave que los depositara cerca del ingoal rival.

Hay que destacar que siempre hubo un jugador argentino que se las rebuascó para tratar de poner al equipo adelante y ese fue Gonzalo Camacho. Nuevamente, el ex hombre del BACRC fue lo mejor de un equipo que quiso pero no pudo, y que cuando pudo no tuvo las herramientas necesarias para hacerlo.

Para destacar, el line out argentino, que mejoró muchísimo y como siempre, la enjundia y las ganas a la hora de defender, sea ordenada o desordenadamente como se observó por momentos. Esa defensa permitió, a pesar del dominio del dueño de casa, que en segundo parcial terminara tan sólo 7 a 0 y que no se llevaran el punto bonus.

No fue el mejor inicio, hubo fallas y lentitud en la conducción, hubo muchos errores y otra vez, muchos penales en contra (demasiados para este nivel) y por supuesto, pudieron haberse anotado más puntos con el pie, pero se hizo lo mejor que se podía y se entregó todo lo que había. Esa es la sensación.

Ante la pregunta de este cronista, Phelan fue contundente: ¿Se puede decir que el partido te dejó la sensación de una buena base para empezar a construir?. Totalmente.

Por Eugenio Astesiano, desde Sudáfrica

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