RUGBY CHAMPAGNE

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Seis Naciones – Inglaterra y Escocia cerraron el torneo con uno de los partidos más increíbles de la historia

La Rosa y el Cardo jugaron uno de esos partidos que no se olvidarán fácilmente. Ganaban los locales 31-0 al entretiempo, pero Twickenham fue testigo de una remontada sin precedentes de Escocia que se puso 38 a 31. Sin embargo, Inglaterra lo empató sobre el final y repartieron puntos.

 

¿Cómo seguir después de semejante partido? Simplemente no se puede y no se hará porque Inglaterra y Escocia cerraron en Twickeham el Seis Naciones con un partido para la historia. Fue 38 a 38 entre la Rosa y el Cardo y nadie se olvidará de este partido en mucho tiempo.

Inglaterra entró al partido sabiendo que Gales ya había superado a Irlanda y conquistado el Seis Naciones. Sin embargo, esto no hizo más que encender a los de blanco, que jugaron un primer tiempo de ensueño. Al minuto fue Jack Nowell el que apoyó, antes de los 10’ llegó el turno de Tom Curry y a los 12’ Jon Launchbury consiguió el tercer try. Owen Farrell se encargó de convertirlos todos y de meter un penal posteriormente. Además, a los 28’ también convirtió el try de Jonny May para un primer tiempo perfecto (5/5) y el 31-0 para Inglaterra que ya conseguía hasta el bonus. No obstante, Escocia no se dio por vencido y el try de Stuart McInally luego de tapar un kick de Farrell, los mandó al descanso 31-7, con la conversión de Finn Russell.

El segundo tiempo bien podría haber sido de otro partido o incluso de otra época: una donde Inglaterra tenía varios problemas defensivos y Escocia era un equipo potente y directo. La histórica remontada comenzó con Darcy Graham y continuó con Magnus Bradbury, que antes de los 10’ del complemento descontaron para Escocia (31-19). A los 57’ fue nuevamente Graham quien dejó a tiro del empate a Escocia y, dos minutos más tarde, Finn Russell interceptó una pelota que llevó directamente hasta el centro del ingoal inglés y le dio la oportunidad a Greig Laidlaw de igualar las acciones. Laidlaw no falló (31-31) y la remontada totalmente improbable y utópica se completaba.

Pero Escocia no se conformó y con 20’ por jugarse, siguió atacando ante un equipo inglés que pareció reaccionar recién al recibir el empate. No obstante, el empuje del Cardo era demasiado y a los 75’, el joven Sam Johnson materializaba la utopía con un nuevo try, que Laidlaw convirtió para sacar una diferencia que parecía inalcanzable (38-31). Pero cometió un error, que fue permitirle a Inglaterra tomar control de la ovalada nuevamente. La urgencia y el honor herido impulsaron a la Rosa a atacar el ingoal de Escocia durante cinco interminables minutos en los que los jugadores vestidos de azul marino parecían multiplicarse para sellar el ingoal. Y cuando todos los caminos parecían cerrados con el bloqueo a Nowell en la bandera, Inglaterra movió la pelota rápido, salteó líneas y George Ford encontró una vía que lo depositó justo debajo de los palos, lo que le permitió convertir el try con bastante más facilidad que si hubiera tenido que hacerlo desde la punta y ponerle punto final a uno de los partidos más increíbles de la historia del Seis Naciones con un empate en 38.

Ambos equipos cerraron su participación en el torneo con un mal sabor de boca. Inglaterra se preparó y era el máximo candidato, pero se tuvo que conformar con el subcampeonato, mientras que Escocia también pretendía terminar mucho más arriba que donde finalmente quedó, en el quinto puesto de la tabla, y perdió, además, la oportunidad de lograr un triunfo histórico en Twickeham. Ahora deberá esperar a una nueva oportunidad, que quien sabe cuando se le vuelva a presentar.

 

Foto: Gentileza Seis Naciones.

 

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