RUGBY CHAMPAGNE

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All Blacks – Craig Dowd: «El 2019 debe ser recordado como el año del despegue del rugby argentino»

El simpático ex pilar neozelandés repasó su época como jugador, la actualidad del rugby argentino y lo que se viene, el mundial de rugby en Japón. Mañana desde la 10 horas, Dowd también participará del festejo que el multimedio Rugby Champagne realizará por sus 23 años, donde será uno de los oradores, en la previa del partido ante Los Pumas y al que asistirán además las máximas autoridades de la UAR.

 

Con 60 caps jugados en los All Blacks fue uno de los más importantes jugadores de su época en los años 90. Integró una reconocida primera línea junto a Olo Brown y Sean Firzpatrick, jugó dos mundiales y participó en la derrota más dolorosa del rugby argentino, en 1997 cuando los neozelandeses golearon a Los Pumas por 93 a 8.

De visita a nuestro país con el fin de promocionar su empresa de vendas D3 (es distribuidor de Los Pumas, Jaguares, más de 15 clubes de la URBA y algunos del interior del país) y presenciar el encuentro de apertura del Rugby Championship el próximo sábado a las 15:05 horas en la cancha de Vélez Sarsfield, el ex All Black recibió a Rugby Champagne en un departamento de Puerto Madero. Desde el 15° piso y con la vista panorámica de la zona céntrica de Buenos Aires, el simpático ex pilar neozelandés repasó su época como jugador, la actualidad del rugby argentino y lo que se viene, el mundial de rugby en Japón.

A los 49 años Craig mantiene una muy buena condición física. Aquel pilar de 114 kg. y 1,91cm. intimida con su sola presencia, aunque cuando empieza a hablar, muestra la cordialidad de un típico y simpático neozelandés. Debutó en los All Blacks en 1993, cuando tenía 23 años, nada más y nada menos que ante los British & Irish Lions, en Christchurch.

Cuando se le consultó qué era más importante para un jugador neozelandés de esa epoca, si jugar ante los British, enfrentar a Australia por la Bledisloe Cup o jugar frente a los Springboks, contestó: «Ante los Lions es un ciclo de 12 años que no todos pueden cumplir. En ese aspecto, me siento afortunado por haber jugado ante ellos. Con Australia es un caso especial. Es una competición entre hermanos o primos, contra una nación muy cercana a nosotros. En cambio, Sudáfrica es el rival a vencer, es el oponente más importante. Todavía recuerdo la final de 1995 y la gira de 1996, cuando les ganamos por primera vez una serie como visitantes. Esa es una de las series que más se recuerdan en Nueva Zelanda».

El repaso de la final perdida ante los Springboks en 1995 y los cuartos de final ante Francia, en 1999, son dos recuerdos en la carrera de Dowd que significaron un antes y un después para el rugby de su país: «De las derrotas se aprende más que de las victorias. En aquella época, los neozelandeses creían que no podían ser vencidos. Al perder esos dos partidos y no poder ganar esos mundiales, se demostraron que podían perder y que había que trabajar para llegar a lo que son hoy».

 

El partido de 1997. La peor derrota histórica de Los Pumas y el despegue actual del rugby argentino

«Nosotros teníamos mucha expectativa de Los Pumas. No los subestimamos y esperábamos un rival con un nivel muy alto –comenzó con el recuerdo de aquella noche-. Pusimos la vara muy arriba y jugamos al máximo de lo que podíamos hacerlo. El partido se nos abrió y nos salieron todas. Fue un tema psicológico. Estuvimos muy concentrados y aprovechamos cada una de las oportunidades que tuvimos».

– Pasaron más de veinte años de aquella traumática derrota argentina. ¿Cómo viste la evolución de estos últimos años?

«El 2019 debe ser recordado como el año del despegue del rugby argentino. Sobre todo por lo que hicieron los Jaguares en el Super Rugby. Es más, hoy Los Pumas deberían tener mejor ranking que Australia porque en el juego este año fueron mejores».

Cuando el análisis hizo foco en Jaguares, Dowd no dejó de destacar las bondades del equipo que fue finalista del Super Rugby: «Lo que me sorprendió, fue la capacidad y la intención que tuvieron para atacar. Por afuera fueron de los mejores. Argentina históricamente fue una potencia en el scrum, pero este equipo demostró que también puede jugar de otra forma. De aquí en más van a seguir mejorando». Además, destacó lo que la campaña de Jaguares puede aportarle a Los Pumas: «El rugby es un deporte colectivo, en especial en el aspecto defensivo. Cuando juegan juntos por mucho tiempo en un mismo equipo, se mejora indefectiblemente. Representar a una nación puede tener un componente emocional, no es lo mismo que jugar el Super Rugby, pero en lo específicamente rugbístico se verán fortalecidos».

La próxima Rugby World Cup y sus candidatos, también fue tema de conversación con Craig Dowd, el ex primera línea que nació el 26 de octubre de 1969 en Auckland y que jugó en los Suburbs ante de representar al seleccionado: «Hay varios equipos encaminados. Nueva Zelanda tiene muy buenos jugadores y un gran head coach, Steve Hansen. Irlanda, Gales, Inglaterra, Sudáfrica e incluso Argentina, todos tienen la misma ambición. Estará muy peleada la pelea por el título en Japón».

Cuando se le consultó sobre qué jugadores argentinos recordaba de su época como jugador, el neozelandés mencionó: «Felipe Contepomi y Juan Martín Hernández. Argentina siempre tuvo tradición de grandes aperturas desde la época de Hugo Porta». Entonces ahí recordó su primera visita al país, en 1989, cuando con su equipo Suburs estuvo de gira y se alojó en la casa del apertura. Además, contó que estuvo en la cancha el día en que Banco Nación derrotó a Inglaterra –se cumplieron esta semana 30 años- y que disfrutó mucho de esa gran victoria.

 

El recuerdo de Lomu, los mejores en su puesto y el choque ante Los Pumas

Dowd fue un privilegiado, ya que compartió equipo con Jonah Lomu, el más famoso jugador de los All Blacks que falleció el 18 de noviembre de 2015. Así lo recordó: «Fue un fenómeno de la naturaleza. Fuera de la cancha era un tipo simple y dentro de ella hacía cosas maravillosas. Yo siempre le hacía un chiste. Como jugaba de pilar, le decía que si yo me abría, le dejaba el espacio libre para mejorar su juego. Lo ayudé a progresar -risas-. Jonah podía hacer en la cancha cosas que otros jugadores no podían».

Consultado sobre los mejores en su puesto, el ex All Black mencionó al inglés Jason Leonard, al sudafricano Os du Randt y a su compatriota Olo Brown, quien fuera su compañero de primera línea. De la actualidad, destacó a los dos pilares de Irlanda, Cean Healy y Tadhg Furlong.

En referencia a lo que puede pasar el próximo sábado entre Los Pumas y los All Blacks, no dudó en asegurar: «Si Los Pumas asumen la iniciativa del partido, este equipo de los All Blacks es vulnerable. Hansen puso una formación con muchas caras nuevas, sin los jugadores de Crusaders. Eso es bueno, pero a la vez es un riesgo, ya que sentirán no tener en la cancha a jugadores como Whitelock o Read. Es como si ustedes no tuvieran a Creevy o Matera. Argentina llega muy sólido y si hace lo que viene haciendo, tiene posibilidades».

 

Los mitos y el relato de un protagonista

Dowd estuvo en dos partidos históricos que luego de los años todavía siguen dejando tela para cortar. Uno fue la final de la RWC de Sudáfrica, en 1995, cuando los Springboks superaron a los All Blacks en tiempo suplementario por 15 a 12. De aquella definición siempre hubo un rumor no confirmado, que a los neozelandeses les habían puesto algo en la comida el día anterior. Craig entre risas comentó: «Lo único que te digo es que 18 de los 25 integrantes del plantel estuvimos descompuestos el día de la final». El otro tema fue la goleada de los All Blacks ante Los Pumas, cuando el partido se terminó varios minutos antes para que el marcador no supere los 100 tantos: «No era bueno para el rugby mundial que ese partido terminara con más de cien puntos. No era justo porque Argentina era más de lo que fue esa noche. No correspondía». Entonces, ¿pidieron terminarlo antes?…. después de unos segundos de silencio, Craig contestó: «Sí, es verdad, es cierto».

Craig Dowd, un All Black en la Argentina. Un primera línea que vivió grandes momentos con la camiseta negra y que acompaña el crecimiento del rugby argentino desde su ahora rol de empresario. Admirador de la carne y del buen rugby, vivirá en Vélez Sarsfield una jornada que esperemos sea histórica para el rugby nacional.

 

Por Darío Procopio y Hernando De Cillia – Rugby Champagne.

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