Jaguares

La pandemia sigue causando problemas. Jaguares no sería parte del Super Rugby 2021

La pandemia sigue causando problemas. Jaguares no sería parte del Super Rugby 2021

Las franquicias de Australia y Nueva Zelanda evalúan no jugar con las de Sudáfrica y la Argentina. Cómo le afectará ese cambio a nuestro país y qué problemas puede traer aparejado el Covid-19 en el mundo del rugby para el año próximo.

Frases como estas se escuchan en plena pandemia: “nosotros estamos listos para jugar, no podemos esperar más, hay que cuidar las finanzas de la Unión y de los clubes que la conforman, debemos preservar la salud de los jugadores para que rindan en las exigencias que les impondrá el seleccionado, no se puede viajar tanto y cruzar medio mundo para jugar un partido, seguimos perdiendo mucho dinero y nuestras finanzas no están nada bien, cada viaje que hacemos a la Argentina se nos hace interminable”.  Quejas y más quejas, de un nuevo modelo deportivo que llegó para quedarse con la crisis sanitaria y que algunos dirigentes no quieren dejarlo pasar, lo usarán para romper filas y armar algo nuevo a su conveniencia. Es un momento atípico en el mundo del rugby, y entonces el sálvese quien pueda parece que será la moneda corriente, en un principio, por el año próximo.   

Con la llegada del COVID 19 cada uno de los países del mundo cambió su forma de pensar y con una dinámica que realmente asustó, la vida de las personas dejaron de tener el valor natural y cotizaron a partir de ese momento en baja, ya que quedaron en peligro. Salir a la calle, darse un abrazo, un beso o  simplemente tomar una mala decisión puede resultar fatal para cualquiera de nosotros por estos tiempos. 

Entonces, que quedará para el deporte, ya que al no poder acercarse, ni entrenar en grupos, ni mucho menos jugar un partido se hará imposible practicarlo. Sus finanzas caerán abruptamente, al no poder participar en los torneos programados. Por ese motivo cada seleccionado priorizó sus intereses por sobre el bien común, e incluso por sobre los contratos firmados, con tal de salvaguardar su situación actual y así poder pasar este caos de la mejor manera posible. Egoismo, salvoconducto o como Ud. prefiera llamarlo, eso es lo que se aprecia cuando llega una crisis de esta magnitud – y de la cual Argentina y su rugby no están ajenas-. 

Todos sabemos que para el deporte nacional no será nada sencillo enfrentar la pandemia, económicamente hablando; porque hay temas que dejaron de ser importantes para el gobierno nacional que al día de hoy tiene una sola prioridad: salvar vidas. Entonces ni se le ocurre volver a pensar en la economía de los clubes y mucho menos en la vuelta de los deportes. Ese tema pasó al fondo de una larguísima lista de prioridades. 


NUEVA ZELANDA Y AUSTRALIA, LOS QUE MARCARON EL CAMINO

A diferencia de lo que ocurre en Argentina, Nueva Zelanda se organizó rápido, entendió lo que había que hacer e hizo los deberes con su gente. En un país ordenado y con una sociedad que desde su educación cumplió a rajatabla con la cuarentena fijada, bajó el foco de contagios inmediatamente y controló el virus, con una población mucho menor a la nuestra, y por supuesto en otro contexto social. Así, a través de su primer ministro le dio vía libre al regreso del rugby, con el torneo Súper Rugby Aotearoa, integrado por las cinco franquicias de su país (Highlanders, Chiefs, Hurricanes, Blues y el último campeón Crusaders). El mismo arrancará el 13 de Junio próximo y se extenderá hasta el 16 de Agosto – se jugará a  dos ruedas en partidos de ida y vuelta – y de esa forma consiguió atesorar unos cuantos dólares que parecían escabullírsele de sus manos. Además con la televisación de esos partidos, más la decisión de jugar los encuentros a puertas cerradas; solucionó en gran parte su problema financiero actual y marcó el camino para lo que vendrá.

Australia, por su parte, tampoco se quedó atrás y logró pegar el volantazo a tiempo. Se percató de lo realizado por los neozelandeses y fueron detrás de ellos. Con una población que tardó un poco más en entender lo complicado del virus, pero que pasado el primer sofocón pudo controlarlo, también volverá al ruedo con la Vodafone Súper Rugby, desde el 3 de Julio y hasta el 19 de Setiembre. A los equipos tradicionales: Brumbies (Canberra), Waratahs (Sidney), Reds (Brisbane) y Rebels (Melbourne) se sumó una quinta franquicia de Perth: el conocido Western Force. De esa forma hará funcionar otra vez el andamiaje y frenará las cuantiosas pérdidas de una Unión que no pasa por su mejor momento financiero. Así logró equilibrar sus arcas este año y podrá programar el que viene con mejores soluciones a un problema que en un principio parecía no tenerla, y que lo ponía contra las cuerdas. 

Mientras tanto en Sudáfrica siguen contando los días para volver a las canchas. Ya están en la cuenta regresiva para activar la práctica deportiva. Allí también se espera la luz verde para jugar. 


¿Y acá en La Argentina que pasa? 

Esa es la pregunta que nos hacemos todos. La misma que hoy carece de una respuesta concreta. Por la cabeza de los dirigentes que manejan la UAR no hay una fecha real de apertura del juego, y entonces deberán replantearse a la brevedad y trabajar para saber cómo seguir lo que resta de este año y por supuesto programar el 2021 con varias alternativas; ya que nada de lo que sucede con los demás miembros de Sanzar, al menos hasta dentro de unos meses, ocurrirá en la Argentina. 

Está claro que con un pico del virus que recién comienza su curva ascendente, a simple vista es muy difícil poder volver a jugar un partido de rugby. También queda claro que la prioridad es la salud de todos los argentinos y para volver a las canchas no quedará otra que esperar, y rezar por que la pandemia nos deje pronto. 

Mientras tanto los jugadores profesionales del sistema deben cobrar sus sueldos, al igual que los clubes  pagar sus cuentas. Los directivos de cada entidad empezaron a agudizar el ingenio, porque todos saben que no será para nada sencillo poder bancarse este momento. Mantener la estructura del rugby y del deporte en general en esta época de vacas flacas será un tema serio y que le preocupa a todo el rugby. Con los sponsors padeciendo graves problemas financieros e ingresando menos recursos de los habituales a cada unión, la dirigencia argentina no está ajena a una  crisis que alcanzará a todo el deporte, en un país por demás complicado desde la parte financiera; y no quedará otra alternativa que replantearse el futuro inmediato, rearmar y darle prioridad a Jaguares y Los Pumas. 

El equipo que conduce Gonzalo Quesada tendrá  sin dudas un 2021 diferente, e incluso se presume que con algunas bajas en sus filas. Primero porque el torneo que deberá jugar no será el mismo, ni tendrá las exigencias del anterior; y después porque algunos de los integrantes de su plantel actual podrían emigrar a Europa, tentados por mejores sueldos y condiciones generales de trabajo.


PREGUNTAS Y MÁS PREGUNTAS


Entonces, ¿se desarma el Súper Rugby tradicional para 2021?  

Todo se encamina a eso. De la forma en que se jugó hasta este 2020 no se podrá volver a jugar el año que viene, porque ni Australia ni Nueva Zelanda estarían de acuerdo en participar contra los equipos sudafricanos, y de igual forma contra la franquicia argentina: Jaguares. Algo que ya habían cuestionado en alguna ocasión, pero que esta pandemia potenció e hizo resurgir con fuerza. Evitar viajes cansadores, largas horas de espera (Air New Zeland cerró su ruta con Argentina, por lo cual un viaje desde NZ no tardaría menos de 36 a 40 horas) y escalas, así como cuidarse sanitariamente es la prioridad para los equipos y deportistas de esos países. 


¿Entonces el Súper Rugby 2021 lo jugarán sólo franquicias de Nueva Zelanda y Australia?    

No, definitivamente. Se está pensando en sumar a otros equipos para que los acompañen.  El primero que se baraja, intereses mediante, es Japón; a quien se le iba a dar de baja con Sunwolves en el 2021 y ahora en una vuelta de rosca volvería al ruedo apoyado por todo su poder económico, tan necesario en este momento de crisis. Eso ayudado por la menor distancia a recorrer, e inclusive el huso horario con respecto a los países citados anteriormente hace de los nipones un codiciado aliado.

Los otros países con quienes se está evaluando su participación, franquicia mediante; y que se podrían sumar serían Fiji, Tonga y Samoa. Con la inclusión de los isleños se conformaría un número considerable de equipos en el torneo, y de esa forma podrían además mantener el nivel de juego sin tener que viajar mientras dure la pandemia. 


¿Qué pasará con Jaguares?    

El equipo que conduce Gonzalo Quesada seguirá jugando, pero posiblemente en una nueva competencia. Se presume que lo haría con las franquicias sudafricanas – siempre dispuestas a ayudar a Argentina- y  que dependiendo de la situación epidemiológica y hasta económica,  podría llegar a hacer las veces de local en ese país si les resultara más conveniente. Algo, que alguna vez hizo Pampas XV en la Vodacom Cup en aquel recordado equipo que, con Daniel Hourcade a la cabeza, se coronó campeón  en 2011.


¿Quiénes integrarían ese nuevo campeonato?

Los equipos que conformarían el nuevo torneo, ya sin las franquicias kiwis y wallabies; serían Sharks, Stormers, Blues, Lions y Jaguares. Parecen pocos sí, pero no serian los únicos. Se están llevando adelante conversaciones y negociaciones para poder sumar a otras franquicias de varios países. Hay rumores de charlas con Estados Unidos, Canadá, Uruguay, o que bien se podría conformar un seleccionado de Sudamérica, y de esa forma acompañar a Jaguares en su nueva aventura del año que viene.


¿Podrá Jaguares mantener su plantel del 2020 para el nuevo torneo del 2021?

Esa es la pregunta del millón, por la que la dirigencia actual deberá trabajar a fondo y hacer su mayor esfuerzo, sino quiere desmembrar el plantel. Por un lado es cierto que el torneo no tendrá la misma exigencia ni tampoco el nivel del actual; pero por otro lado no sería descabellado que alguno de los jugadores del plantel reciba una oferta tentadora con respecto a lo que pueda ganar en nuestro país y emigre a Europa para conseguir un fichaje en algún equipo que le asegurare una mayor exposición y una mejora económica considerable. Incluso ya hubo algunos llamados hacia los representantes, pidiendo cotización de esos jugadores pensando en incluirlos en sus planteles para los torneos que comenzarán en Julio u Agosto próximo.   


¿Qué pasará con Los Pumas y el Rugby Championship?

Por ahora por ese lado la UAR está tranquila ya que sigue todo como estaba. El equipo que conduce Mario Ledesma no tendría ningún cambio con respecto al Championship, siempre pensando en que la epidemia esté controlada. Los seleccionados que componen dicho torneo no tendrán problemas en jugar en Argentina. De esa forma Los Pumas se asegurarían sus seis encuentros ante las potencias del Hemisferios Sur, sus tres encuentros en condición de local y podrían mantener sus condiciones contractuales acordadas así como los partidos ante tres de los mejores seleccionados del mundo. SANZAR seguiría apoyando, a nivel seleccionado, a su socio argentino como hasta ahora y además Los Pumas jugarían las ventanas del próximo año, con lo cual Mario Ledesma tendría asegurados sus doce compromisos anuales.  


¿Perderá fuerza Jaguares y el rugby argentino con estos cambios?

Sin dudas que para Jaguares no será lo mismo medirse con los equipos a los que estaba enfrentando desde el 2016 en el Súper Rugby, que tener enfrente a los que asoman en un 2021 incierto; máxime  si las cosas cambian abruptamente como parece. Además habrá que ver cuánto dinero perderá la UAR al no participar más del torneo tradicional como venía haciéndolo hasta ahora, y si eso será solo por el año próximo como se especula. Como rearmar su cuadro financiero sin que se produzcan mayores deterioros será uno de las batallas a dar para la Unión en una época difícil para la economía general del país. Seguramente Jaguares tratará de mantener la mayor cantidad de figuras dentro de un plantel, que ya sufrió algunas bajas de peso este año. Así y todo dadas las condiciones no sería extraño perder a algún jugador más. La lucha será para que no emigren a Europa, caso contrario le traerá otro dolor de cabeza al staff, que no solo se quedó sin poder concluir el torneo 2020, sino que además este virus le desarmó un proyecto que pretendían consolidar en el tiempo en base a estos jugadores.


¿Podría una vez superada la pandemia volver todo a la normalidad para Jaguares y el rugby nacional? 

Todo indica que sí, porque hay un contrato firmado con los socios de Sanzar que debería ser respetado, y si bien el COVID 19 hará que en 2021 se replanteen nuevas alternativas; los miembros y socios que componen el grupo de los cuatro países del Hemisferio Sur, saben muy bien que tanto las franquicias sudafricanas como Jaguares son parte de ese torneo que está firmado por varios años más.  


EL COMUNICADO OFICIAL DE LA UAR 

La UAR emitió en la tarde de ayer un comunicado y expresó: “dado el dinamismo y la complejidad de la situación, la Unión Argentina de Rugby, junto a sus socios de Sanzaar, se encuentran analizando diferentes escenarios de competencias en vistas al 2021. La evolución de la pandemia nos sigue desafiando a buscar alternativas y cualquier decisión será tomada en conjunto con todos los miembros.

Es por eso que hemos conversado con nuestros jugadores y entrenadores para mantenerlos informados y ponerlos al tanto, ante cualquier avance. Seguimos trabajando arduamente para lograr la mejor opción posible para nuestros equipos y preservar el desarrollo del juego en este contexto”.


SUPERAR ESTA CRISIS DEPENDERÁ DE LA TOMA DE DECISIONES DE LAS AUTORIDADES DE LA UAR

La pandemia no para, avanza y arrasa con todo lo que tiene por delante. En ese sálvese quien pueda el rugby argentino, así como el deporte en general, la padecerá. El futuro es incierto y la única opción segura para poder salir airoso de esta situación límite, como expresó un alto referente del rugby argentino - que prefirió no dar su nombre - será agudizar el ingenio al máximo y no claudicar. 

Los dirigentes al mando de la UAR deberán asumir los riesgos durante este tiempo y atenerse a las consecuencias de sus acciones durante el período que dure la crisis.

Si sirve como ejemplo habrá que imitar a los clubes, que unidos con sus acciones solidarias enfrentan a este virus letal desde el anonimato y le dan una dura pelea. Ellos son un fiel ejemplo para demostrar que entre todos podemos ganarle la batalla al COVID – 19 y dejar al rugby argentino de pie una vez más. 

Para la UAR llegó la hora de la verdad. 

Reinventarse y asumir un fuerte compromiso para ganar este gran partido del COVID -19 deberá ser su objetivo final. Seguramente, para eso se prepararán como para jugar la final de un torneo; ya que no será una prueba más. 

La clave para poder vencer y salir a flote estará en sus manos. De ellos dependerá que podamos superar esta pandemia sin causarle daño al deporte que todos queremos ver seguir creciendo.  



Fuente: Jorge Ciccodicola - Rugby Champagne

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