EN PRIMERA PERSONA: por Maia Valiña:
¿Quién podía decirle que no a esa posibilidad de ver en persona a una de las mejores selecciones del mundo?
Dije que sí, agarré mis cosas y me organicé. Llegamos a Casa Pumas con la fotógrafa designada, mi amiga y compañera, Martina Arraya; y tan solo ver el cartel de “Bienvenidos” me despertó una ilusión inmensa.

Pese a que me sentía "perdida" porque era la primera vez que iba a cubrir a un seleccionado de semejante importancia y no sabía por donde empezar, los nervios no lograron impedir mi disfrute.
La cancha con un césped rondando la perfección, a la espera de que salgan los jugadores, un día soleado como pocos, todo dado para que sea una experiencia hermosa.
Finalmente, salieron a la cancha los Pumas Seven. Hacia esos muchachos tengo un respeto y una admiración absoluta. No por los títulos conseguidos, premios individuales ni nada de ese estilo, sino por la disciplina que cada uno de ellos tiene.

Mantenerse en un estado físico impecable para poder jugar al más alto nivel de competencia requiere un compromiso inmenso tanto con el entrenamiento como con la alimentación y el descanso.
Conlleva perderse muchos momentos de la vida de uno, todo el sacrificio para poder tener el honor de vestir la celeste y blanca. Ese tipo de disciplina no es para cualquiera.
Por otro lado, tener enfrente a referentes como Santiago Gómez Cora y Marcos Moneta me dejó sin palabras. No terminaba de caer lo que estaba viviendo.

Llegado el final del entrenamiento, pude hablar con Lucho Gonzalez y Tati Dubuc.

Siempre tuve dificultades para entrevistar, me genera mucho nerviosismo, tanto que me hace temblar las manos incesantemente. Y tener enfrente a uno de los mejores jugadores de Seven del mundo no sería la excepción.
Por suerte, debo reconocerle a Lucho que es una persona demasiado amable, pese a mis errores de principiante, no dudó en responder siempre con su emblemático carisma. Poder conversar con dos jugadores de esa talla, fue algo que me quedará para toda la vida en mi memoria.

Tuve la fortuna de poder cumplir un objetivo personal, cubrir un entrenamiento del seleccionado nacional de Seven, conocer a figuras mundiales de este deporte y hablar con ellos. Por supuesto que seguramente habré cometido algunos errores, pero son cosas que a futuro sé que deberé hacerlas de una manera diferente, y ese aprendizaje que me posibilitaron desde la dirección de RCH no lo podría haber obtenido de ninguna otra forma que estando allí.

Estaré por siempre agradecida con el medio y quienes lo conducen porque me permitieron hacer realidad un sueño que no me imaginé que iba a darse tan rápido. Lo agradezco nuevamente. Querer es poder, la vocación y las ganas de crecer en mi profesión seguramente me darán más chances de poder seguir mejorando y disfrutando de estos momentos únicos.










