“Es un partido aparte”. No importa quién lo dijo. Esto, claramente, aplica para todos los cruces en los cuales se pone en juego la historia y la rivalidad. Jugar por la camiseta y por las cargadas siempre tiene un plus para los protagonistas. Y esta vez, en la zona oeste del Gran Buenos Aires, no fue la excepción.
El que festejó fue Hurling. Y lo hizo nada menos que en su casa, con su gente, para el delirio de casi todos los presentes. Vale destacar que su 2026 fue de más a menos, pero se encendieron en el momento más importante y contra el rival al que esperan toda la temporada.

El dueño de casa, que obtuvo su décimo éxito de la campaña de este año, llegó al try gracias a Marco Arrigoni. Y es necesario dedicarle exclusividad a Juan Parareda, quien firmó un histórico póker de conquistas. Sí, cuatro llegadas al ingoal de enfrente. No es algo que ocurra todos los días, y mucho menos si se trata de un encuentro de fuste. Francisco Quinn además acertó cuatro conversiones y dos penales.
Curupa, por su parte, volvió a contar con un Tomás Díaz completamente determinante. El hooker apoyó por duplicado. Adolfo Núñez también sumó de a cinco. El resto de los puntos llegaron por un try penal más los tres penales y las dos conversiones de Iñaki de Badiola.

Así, Hurling tuvo su mejor tarde del año. Fue soñada por donde se la mire. Cuando se haga el balance del 2026 seguramente pesará no haber podido competir arriba por el ascenso a la élite de la ovalada a nivel provincial, pero al menos podrán recordar con una sonrisa la tarde del 3 de octubre en la cual alcanzaron el pico máximo de felicidad al que se puede aspirar antes de obtener un título o un ascenso.
¿Cómo quedó en la tabla y qué se le viene? Noveno con 52 puntos. El sábado, en la sede Links, de Ezeiza, visitará a Lomas Athletic.
Por su parte, Curupaytí, está cuarto con 71 unidades y recibirá a San Andrés.









