Celebro profundamente este gran momento de Newman !
Durante décadas, Newman ha desarrollado un rugby de excelencia, con una identidad propia, sustentada en la formación, la educación y el desarrollo de jugadores de gran nivel, demostrando jerarquía, fundamentalmente en sus divisiones inferiores.
No es sencillo ser un club nacido de un colegio y, al mismo tiempo, sostener una estructura deportiva competitiva en todas sus categorías. Sin embargo, Newman lo ha conseguido, presentando históricamente equipos de gran calidad y aportando importantes jugadores a distintos seleccionados nacionales.
A lo largo de los años, el club estuvo cerca de alcanzar grandes objetivos, disputó semifinales, protagonizó finales que se definieron en los últimos minutos y nunca dejó de insistir. Esa perseverancia es, precisamente, uno de los valores que hoy permiten comprender la dimensión de este presente.

Mi vínculo con Newman viene desde hace décadas. Tengo grandes amigos desde las divisiones inferiores, y relaciones posteriores que me ha dado el juego. Amistades que se fueron fortaleciendo con el paso del tiempo y que continúan cercanas.
Una historia compartida y un afecto que el tiempo no ha hecho más que consolidar. Guardo recuerdos imborrables, como el de 1982, cuando tuve el privilegio de ser especialmente invitado, junto a Agustín “Chiche” Badano, a una gira por Gualeguaychú, experiencia que todavía recuerdo con enorme cariño.

Por eso, ver hoy a Newman en lo más alto, liderando la competencia y asumiendo un protagonismo indiscutido en cada partido, me produce una satisfacción especial. También me emociona ver a los hijos de tantos amigos cercanos jugando en las divisiones superiores y disfrutando este presente, en una posición que sus padres y las distintas generaciones del club vienen construyendo desde hace mucho tiempo.

Newman siempre se ha distinguido por la calidad humana de su gente, por su educación y corrección, y por haber consolidado una institución deportiva y social de gran nivel. Su desarrollo inmobiliario acompañado por un entorno privilegiado y una cancha de golf excepcional que tengo la suerte de visitar periódicamente, demuestra que detrás de un gran equipo también existe un gran club.
Pero el desafío que tiene por delante va más allá de ganar un campeonato. La verdadera dificultad consiste en sostener los éxitos en el tiempo, ganar de manera consecutiva y establecer una superioridad deportiva que permita construir una época.
Lo digo desde mi propia experiencia. En Alumni vivimos una etapa inolvidable a partir de 1989, cuando logramos conquistar cuatro campeonatos consecutivos, donde comenzamos a consolidar una trayectoria que terminó posicionando al club entre los grandes referentes del rugby argentino. Algo similar ocurrió con Hindú, que logró dominar la competencia durante más de una década, al igual que las grandes instituciones de San Isidro, que han contribuido decisivamente a la historia y al prestigio del rugby argentino.
En el caso de Alumni, una de las claves estuvo en la fortaleza de toda la estructura superior. No solo ganaba la Primera: también lo hacían la Intermedia y la pre intermedia, llegando a acumular, según recuerdo, once campeonatos en conjunto. Ese rendimiento colectivo fue fundamental para construir una identidad ganadora y consolidar el prestigio que el club mantiene hasta hoy.

Por eso, considero que una de las grandes fortalezas de Newman está precisamente en la amplitud y la calidad de sus planteles. Contar con numerosas divisiones superiores permite disponer de variantes, promover jugadores y afrontar lesiones o cambios de formación sin perder competitividad. La Primera puede alcanzar la gloria, pero es toda la estructura la que permite sostenerla.
El prestigio no se construye de un día para otro. Se consigue con trabajo, continuidad, formación y una cultura deportiva que trasciende a cada generación. Cuando un equipo se convierte en campeón, también gana el respeto de sus rivales; cuando logra sostener ese nivel durante años, pasa a formar parte de la historia del rugby.
Tal vez por eso esta camada de Newman tenga una oportunidad extraordinaria: no solo disfrutar de sus conquistas, sino sentar las bases de una etapa que perdure. Los jugadores que hoy visten la camiseta bordó pueden convertirse en los referentes que inspiren a quienes vendrán después, honrando a todas las generaciones que abrieron el camino.
Gracias, amigos de Newman, por este gran momento. Les deseo lo mejor y espero, como mencione anteriormente, que estos éxitos sean el punto de partida de una nueva era. Porque ganar un campeonato es difícil; construir una época de superioridad, prestigio y respeto es un desafío todavía mayor.
Y Newman, por su historia, su gente y el trabajo que vienen realizando, han logrado cruzar el Rubicón !
Felicitaciones campeones !!
Lo que dejó el partido con Alumni
Los partidos importantes se definen por detalles, así en una semifinal ambos aperturas fueron protagonistas en el desenlace.
El "10 de AA" cometió un error garrafal que le permitió "al 10 de Newman", poner una pelota con el pie al lado de la bandera para ganar 25 a 20.

Si bien, fue un partido parejo, Newman ha demostrado a lo largo de todo el campeonato que liquida a los rivales en el segundo tiempo, y este partido no fue excepción, marcó 15 puntos y AA nada. Aquello que más rescato es la actitud de siempre buscar el try en de la forma que se pueda. No Busca los tres puntos Busca, posicionarse para generar ese maul, que les trae muy buenos resultados y que lo depositó la semi .
Parecen pequeñas diferencias, pero en realidad son detalles definitorios.
Newman con errores y siendo superado en el scrum, logró imponerse por su jerarquía y su liderazgo, que lo mantiene en lo más alto del rugby porteño.
Ahora, otra final se avecina.
Dr. Alejandro Scolni









